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Holmberg considera que su trabajo es catártico |
Pablo Holmberg es el creador de la tira semanal online “Edén” que conmueve a sus lectores con historias inteligentes y profundas, narradas en escasas viñetas.
Licenciado en Comunicación Social, Pablo Holmberg se despierta cansado luego de haberle regalado a la noche horas de dibujo, y parte rumbo a su oficina en el microcentro porteño. “Para mí es muy difícil mantener esta tarea fuera del trabajo durante tanto tiempo”, destaca.
Descendiente del escritor Eduardo L. Holmberg, Pablo dibujaba en los márgenes de los cuadernos de facultad en horas de clase, sin imaginar que pocos años después realizaría una tira online (www.kioskerman.com.ar).
Luego de recibirse, comenzó a trabajar en una agencia de publicidad donde aprendió a transmitir ideas y mensajes complejos de modo sintético.
Para algunos, la actividad de Pablo puede considerarse un hobby, pero él se toma muy en serio su tarea: “Creo mucho en eso de la disciplina porque para mí es la única manera de avanzar en algo. Creo en eso de la búsqueda y de progresar y para eso ayuda la rutina”, dice.
En su infancia, Holmberg leyó “Asterix”, “Obelix”, “Tin Tin”, pero le llamó mucho la atención años después una tira de Ricardo Siri, alias “Liniers” en el suplemento “No” de Página/12. “Yo busqué su opinión porque lo considero un genio de esta época. Él hizo un tipo de tira de diario que no existía. Combina esa cosa costumbrista, con el surrealismo. Le mandé mi tira y él siempre me alentó para que siguiera dibujando”, cuenta. Pero luego, Holmberg procuró separarse de la influencia del autor de Macanudo.
“Si tengo que ir a clases de dibujo me muero”, confiesa autodidacta. “Para mí la tira es algo terapéutico” y explica su receta: primero, la idea; luego, el dibujo a lápiz; tercero, el entinte; y finalmente se escanea y se retoca la tira con Photoshop.
A la hora de pensar la idea, el autor recurre a un elemento pocas veces vinculado con lo creativo: el diccionario. “Tengo una teoría que dice que si vos pensás sin en el diccionario a tu lado, vas a caer en lugares comunes” y a este peligro escapa airoso.
Holmberg creó “Edén” y antes “El señor del kiosco”, tiras que no están ubicadas en un espacio y tiempo definido, pero que evocan un mundo medieval, donde la naturaleza es protagonista muchas veces, y en un cosmos en el que los ángeles y demonios se mezclan con los humanos. “Intenté crear un mundo, donde el mundo sea como el protagonista. Generalmente en las tiras, hay un personaje al que le ponen una personalidad y a éste lo someten a distintas situaciones y los chistes surgen de cómo reacciona ante distintas situaciones”, se diferencia de aquel molde.
Todos los lunes, aquellos que se suscribieron a su tira, reciben un cómic que suele tener como protagonista un personaje original (cuya forma no es identificable con otro ser, sólo algunos rasgos) que porta una corona y que no tiene nombre. “No quiero que tenga una presencia, me gusta que se desenvuelva en distintas situaciones, como si fuese un actor al que le pagas para que actué en la mini película de esta semana. Por eso no tiene nombre”, explica.
El chiste no es justamente un aspecto que preocupe a este autor, pues “mis tiras no son graciosas, algunas son bastantes dramáticas. Quiero que toquen temas universales, que se puedan leer en cualquier lugar del mundo”.
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